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¿Honorarios bajos u otro trabajo? Qué hacer cuando se necesita empezar a trabajar

Cuando recién nos graduamos, y una vez que cesa el éxtasis que nos provoca  el haber alcanzado nuestro objetivo académico, enseguida comenzamos a preguntarnos cuál es el siguiente paso: “¿y ahora qué?”. La sensación de que es hora de ponerse manos a la obra no se hace esperar  y, en la mayoría de los casos, quizás, más que de sensación, debemos hablar de una necesidad. Y es entonces cuando el traductor independiente se encuentra ante un difícil dilema. La situación suele ser la siguiente: como recién se dispone a comenzar su negocio, todavía no tiene clientes, pero necesita trabajar. Y la duda es: ¿debería trabajar por honorarios bajos, como para empezar, y después subirlos?, ¿o debería rechazar esos potenciales clientes y trabajar en alguna otra actividad (relacionada o no con la traducción) mientras dedico el resto de mi tiempo a armar mi cartera de buenos clientes? Con diferente fraseo quizás, pero esta ha sido, sin lugar a dudas, la encrucijada en la que se ha visto (o se ve) todo traductor independiente que recién comienza.

Más allá de los argumentos a favor de trabajar por honorarios bajos que se escuchan más a menudo (y cuyas refutaciones son también conocidas), como la necesidad de adquirir experiencia o la imposibilidad de cobrar los honorarios establecidos por las asociaciones profesionales cuando colegas muy experimentados ofrecen su trabajo por esos mismos honorarios, otro argumento muy frecuente es: “Estudié traducción para traducir, no para dedicarme a otras tareas”. Y, hay que reconocer, no es difícil ver la lógica detrás de tal razonamiento a favor de comenzar cobrando honorarios bajos: tiene sentido. Sin embargo, lo que generalmente se está pasando por alto cuando se defiende esta posición, es nada menos que la función primera de nuestra formación: dejando de lado la pura sed de conocimiento, estudiamos y nos perfeccionamos para aumentar nuestras oportunidades; nuestra preparación sirve el propósito de abrirnos nuevas puertas. Ahora bien, si, con motivo de nuestra formación, no estamos dispuestos a realizar determinados trabajos… ¿no está nuestra formación cerrando puertas en lugar de abrirlas? Se vuelve claro, entonces, que nuestra formación en traducción jamás debe percibirse como un impedimento para dedicarse a otras actividades.

Muchas veces, se nos pasa por alto que nuestro objetivo no era solo trabajar en nuestro campo de estudio, sino también hacerlo dignamente y con una compensación justa. Empezar trabajando en una actividad distinta de la traducción, o en una relacionada con la traducción, pero no por cuenta propia, puede ser más provechoso de lo que creemos.

Por un lado, trabajar en una actividad distinta de la traducción, sea cual sea, no debe entenderse nunca como un fracaso o como una desviación del plan original (estudiar traducción y luego trabajar en traducción), sino como un paso casi ineludible, o un camino excelente si se quiere, que nos permite armar poco a poco nuestra cartera de clientes valiosos (sin infravalorar nuestro trabajo y con un ingreso fijo) sin tener que reducir nuestros honorarios profesionales ante la necesidad de trabajar. Por otro lado, desempeñarnos temporalmente en otro rubro nos brinda la posibilidad de adquirir experiencias que en el futuro podremos capitalizar como campos de especialidad, una ventaja que por lo general se pasa por alto y que constituye otro gran dilema para los traductores noveles.

Como podemos ver, cuando consideramos cómo vamos a comenzar nuestra carrera profesional, no solo debemos tener en cuenta el impacto negativo que tiene en el mercado (y en nuestra imagen) vender nuestro trabajo a precios poco profesionales, que es lo que más enfatizan los defensores de los honorarios profesionales, sino que, me atrevo a proponer, también podemos optar por un enfoque positivo y concentrarnos en las ventajas que trae comenzar con un trabajo en otro campo, mientras construimos nuestro negocio. Seguramente pensar en lo que podemos ganar nos mantendrá más motivados que pensar en lo que estamos haciendo mal. ¡Ánimo!, que Roma no se hizo en un día.

Juan Macarlupu
Juan Macarlupu
Juan Manuel Macarlupu Peña es un joven profesional con una vasta trayectoria en el mercado de la traducción. Es traductor público nacional de Inglés y brinda servicios de traducción, corrección, capacitación y consultoría externa, entre otros, a agencias y clientes directos en los cinco continentes. Juan ha llevado a cabo tareas de selección y evaluación de proveedores para importantes empresas de servicios lingüísticos, se ha desempeñado en la enseñanza de la traducción en instituciones públicas y privadas, y ha dictado cursos y conferencias para traductores noveles a lo largo y a lo ancho del país. Además, lleva adelante un blog en el que escribe artículos de interés para quienes están dando sus primeros pasos en el mundo de la traducción.

3 Comments

  1. Belén Ponce dice:

    Hola, Juan! Gracias por mostrarme tu blog. Está bueno. Admiro a los traductores que van haciendo un diario con su propia experiencia. Asumo que eso se puede hacer… con experiencia.
    Mi pregunta es: ¿Cómo armar una cartera con buenos clientes si nadie conoce nuestro trabajo y nos estamos dedicando a otra cosa? Yo, por ejemplo, me intento perfeccionar en atención al cliente, pero como mi rubro no está relacionado directamente con la traducción (por no decir que tengo que buscarle la quinta pata al gato), tengo miedo que la gente me relacione con eso y después no me vea como una potencial traductora.

    • Hola, Belén:
      El tema de cómo armar tu cartera de clientes mientras te dedicás a otra cosa da para largo. Lo ideal sería que puedas ir contactando a clientes potenciales (directos o agencias) en tu tiempo «libre» (no del todo libre porque buscar clientes es trabajo), con la ventaja de que no necesitarías aceptar cualquier condición de trabajo con tal de trabajar, porque ya tendrías tu ingreso fijo por otro lado. En cuanto al área en la que trabajás, atención al cliente, te comento que yo también hace varios años me dediqué a eso. Aunque uno no lo vea tan fácilmente, estás desarrollando un área de especialidad, ya que, si bien atención al cliente puede no ser una especialidad en sí, la empresa cuyos clientes atendés seguro se dedica a algo (telefonía, medicina, seguros, etc.), y ahí estás desarrollando tu conocimiento. En cuanto a no ser tomada en serio como traductora por haberte dedicado a otro trabajo antes, no le veo mucho fundamento: muchos de los empresarios más exitosos han empezado con trabajos no especializados. De hecho, me atrevería a decir que poca gente empieza en el mercado laboral con un puesto de alta categoría o con una gran cartera de buenos clientes. En lo personal, no creo que nadie me respete menos como profesional por haber trabajado en un call center cuando era estudiante, por ejemplo, así que por eso no te preocupes.
      ¡Suerte con tu búsqueda de clientes!
      ¡Saludos!

  2. Santiago de Miguel dice:

    Como siempre, muy útil e inspirador.

    ¡Gracias por compartir!

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