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¿Dónde conviene anunciar, en línea, nuestros servicios de traducción?

La premisa básica de toda campaña publicitaria sería que debemos anunciar donde más posibilidades existen de que nuestro aviso sea recibido por potenciales clientes. De lo contrario, estamos desperdiciando recursos (económicos, temporales, etc.) en difundir un mensaje entre aquellos que no tienen interés en nuestros servicios de traducción. De esto, se desprende que lo primero que debemos hacer es, entonces, establecer quiénes serán los destinatarios de nuestra campaña. Estos pueden ser variados: empresas locales que hacen negocios en el plano internacional, escritores, académicos, agencias de traducción, colegas, etc. Dichos sujetos se desenvuelven en ámbitos diversos y por lo tanto es improbable que los encontremos a todos en un solo lugar. Además, el tipo de necesidades de cada uno es diferente, por lo que es improbable que un traductor, sin salirse de sus áreas de especialidad, pueda ofrecer traducciones profesionales a todos ellos.

Dicho esto, se vuelve evidente el error en una práctica muy vista entre traductores noveles: ofrecer sus servicios en grupos y foros de traductores, de lingüistas, o de compañeros de universidades o instituciones educativas. Esto no solo es improductivo, sino que es, a veces, hasta contraproducente. Es improductivo porque en los grupos de profesionales de la traducción, o de colegas en general, no hay clientes, solo proveedores. Es improductivo porque los colegas no ofrecen sus clientes a otro traductor (y está bien que no lo hagan). Es improductivo porque, si bien, tal como ya se mencionó, los colegas son clientes potenciales, ningún profesional subcontrata servicios lingüísticos con un proveedor que no conoce. Y hasta puede ser contraproducente porque, al no estar el anuncio inscripto en el ámbito adecuado, puede ser visto por nuestros pares como un pedido de trabajo, lo cual es dañino para nuestra reputación, ya que muchas veces se escucha decir, y no discutiremos aquí qué tan acertada es la frase: “Si no tiene trabajo, por algo será”.

Ahora bien, ¿dónde sí conviene anunciar nuestros servicios? Para poder responderlo, debemos preguntarnos a dónde van a dirigirse los clientes potenciales cuando necesiten un traductor confiable, y también dónde podemos encontrar a un posible cliente, aun cuando este no esté buscando servicios lingüísticos activamente en el momento. En primer lugar, alguien que busca un traductor, y que no trata con ellos frecuentemente, probablemente utilizará los motores de búsqueda (Google, Yahoo, Bing, etc.). Si queremos figurar en los resultados de un motor de búsqueda, necesitaremos un sitio web, un blog o un perfil en un portal de profesionales, pero, aun así, lograr un buen posicionamiento requiere de mucho tiempo, trabajo, inversión y pericia (a todas estas prácticas orientadas a mejorar nuestro posicionamiento se las conoce como SEO). Los clientes más avezados a trabajar con traductores con seguridad recurrirán a directorios de profesionales, como los de los portales de traductores (ProZ, Translator’s Café, etc.) y los de las asociaciones de profesionales, por lo que es conveniente asegurarnos de tener perfiles completos, prolijos y efectivos en materia de comunicación, en los más importantes. Mantenerlos actualizados es igual de importante.

También podemos sacar provecho de las redes sociales para alcanzar nuestros fines. Contar con una página en Facebook puede generar negocios si se la administra correctamente. Con un poco de tiempo y lectura sobre las opciones de campañas publicitarias de Facebook, descubriremos que es posible delimitar muy bien el público al que queremos dirigir la campaña (a individuos o a empresas, según intereses, en determinadas áreas, etc.) y también el presupuesto que deseamos dedicarle (es de verdad muy asequible). También podemos anunciar en grupos de Facebook, pero debemos buscar grupos que agrupen a potenciales clientes y no a colegas. Otra alternativa es el marketing por correo electrónico. Si bien es un tema para hablar largo y tendido, en síntesis, podemos establecer las siguientes pautas generales. No debe enviarse correo masivo, sino un mensaje personalizado para cada cliente. En el primer contacto, el mensaje no debería exceder las 200 palabras, para que el receptor no lo perciba como una carga, encima no solicitada, ya que esto puede perjudicar su predisposición o causar que nuestro correo sea eliminado o ignorado por ser demasiado largo. En ese mensaje, debemos dejarle ver al destinatario qué necesidad de él (o de su cliente) podemos satisfacer y cómo. Es mejor señalar el beneficio de nuestros servicios de traducción, corrección, etc., que solamente mencionar el servicio que ofrecemos.

Lo más importante que debemos recordar es que el alcance de nuestros esfuerzos publicitarios no depende tanto de la cantidad de recursos de los que disponemos, sino de qué tanto sepamos aprovechar dichos recursos. Por ejemplo, no es conveniente invertir varios cientos de dólares en un sitio web, si este no va a estar bien posicionado en los buscadores y por ende nadie lo verá. En cambio, quizás convenga utilizar esos mismos recursos para pagar una membrecía de algún portal o asociación profesional que nos garantice mayor exposición, o para campañas dirigidas en las redes sociales. Uno de nuestros mayores recursos es nuestro tiempo, por lo que también debe invertirse con inteligencia: es preferible utilizarlo para investigar a posibles clientes y establecer contacto con ellos, según las pautas antes mencionadas, que utilizarlo para trabajar más para clientes actuales no tan rentables. Si planeamos con cuidado el uso de nuestros recursos, estos darán mejores resultados.

Juan Macarlupu
Juan Macarlupu
Juan Manuel Macarlupu Peña es un joven profesional con una vasta trayectoria en el mercado de la traducción. Es traductor público nacional de Inglés y brinda servicios de traducción, corrección, capacitación y consultoría externa, entre otros, a agencias y clientes directos en los cinco continentes. Juan ha llevado a cabo tareas de selección y evaluación de proveedores para importantes empresas de servicios lingüísticos, se ha desempeñado en la enseñanza de la traducción en instituciones públicas y privadas, y ha dictado cursos y conferencias para traductores noveles a lo largo y a lo ancho del país. Además, lleva adelante un blog en el que escribe artículos de interés para quienes están dando sus primeros pasos en el mundo de la traducción.

2 Comments

  1. Leticia Giles dice:

    ¡Muy buen artículo, Juan Manuel! ¡Muy interesante y de mucha utilidad! ¡Saludos!

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